NACIMIENTO DEL COLEGIO CLARETIANO
Como monumento de recuerdo histórico de un señorío, casi feudal, la
Sra. Constanza tuvo la inspiración de dotar a la progresiva ciudad de un
Colegio, donde se educasen los descendientes de sus colonos antiguos,
poniendo un colofón digno, en armonía con los muchos beneficios que la
familia Puente dispensaba a sus dependientes. La fama que se conquistaron
los Padres Claretianos en la dirección del Colegio-Seminario de Santo
Toribio, determinó a la Sra. Constanza a entregar a la Congregación Claretiana los terrenos o el solar sobre el cual se levantaría el establecimiento.
No sólo fue la donación de los terrenos: el prestigio social de la
señora fue aprovechado para formar un comité de señoras de primera
sociedad que organizó, para ayudar los principios de la obra, una magnífica
kermesse, la cual fue favorecida con valiosos donativos y por el concurso de
la nobleza limeña, al frente de la cual se presentó el mismo Presidente de
la República, Don Augusto B. Leguía. El éxito no pudo ser más halagador, de
modo que se pudo disponer de una cantidad respetable para echar los
cimientos del Colegio.



SOCIALIZE IT →